sábado, 24 de mayo de 2025

Tomás Rafael Yépez: Un munícipe indomable.- Remembranzas tumeremenses.

 Remembranzas tumeremenses

Rafael «Chino» Velázquez, Cronista Oficial del municipio Sifontes, capital administrativa de la Guayana Esequiba
CNP: 24.420

Tomás Rafael Yépez: Un munícipe indomable

Tomás Rafael Yépez, fue un servidor efectivo del Municipio Sifontes. Es que estuvo tanto tiempo sirviendo al municipio en distintas posiciones, aun cuando su figura física no se encuentra en el mundo terrenal, la gente lo sigue relacionando como un hombre que dedicó parte de su vida en defensa del desarrollo de Tumeremo.

El año de 1982, junto a Ventura Anzola, Gladys de Chacón, Julio Vhalis Lanz, Luis Manuel Girón, Rafael «Chino» Velázquez, Zoraida Vaccaro, José Arquímedes Alvarez, Mauro José Rivas Gonier, Carmen Dolores de Yépez, Ernesto Colina Viña y Catalina Herrera, conforman el Comité Pro Distrito Sifontes, con el fin de solicitar ante la Asamblea Legislativa del Estado Bolivar la elevación de Tumeremo a la categoría de Distrito.

En efecto, se desempeñó como miembro de la otrora Junta Comunal, concejal para ser finalmente, Presidente del Concejo Municipal. Valga recordar que fue uno de los últimos presidentes municipales, porque inmediatamente después, vino una reforma jurídica que modificó todo y en lugar de presidente municipal, existe ahora la figura del Alcalde

Aunque no nació en Tumeremo, sino en un caserío de Upata, municipio Piar del Estado Bolívar, los lugareños lo admitieron como un coterráneo más

Yépez, El Cronista

Tomás Rafael Yépez, fue investigador de la historia pueblerina, un reservorio del anecdotario local, presto siempre con una sonrisa a flor de labios o con la rigidez que determinan el tema que le expusieran.

Un andarín de paso corto

No obstante para algunos, Yépez fue un andarín de paso corto…él contaba otra cosa. Se regocijaba expresando que cuando niño siendo arriero, acompañó a su padre, caminando desde Tumeremo hasta Brasil. Conducían un lote de toros que les servía de alimento durante la travesía.

En la frontera con Brasil, cambiaban toros por caballos. Productores brasileros tenían abundantes caballos y poco ganado bovino y necesitaban carne para alimentarse los Yépez necesitaban caballos para el transporte doméstico.

De esa forma se convierte el personaje en un andarín que deja leyendas, porque como él mismo en una ocasión lo relató: “cuando llegamos a Santa Elena de Uairén, después de treinta días de camino, con hambre y maltratados por el cansancio encontramos que el pueblo tenía un aspecto de caserío. Una sola calle para entrar y una para salir y apenas un puñado de ranchos ocupados mayormente por indígenas de la etnia pemon. Pero eso no fue todo.

De Santa Elena seguimos hacia Icabarú, ciento treinta kilómetros de camino totalmente accidentado, siempre bordeando la frontera con Brasil. Muchos de los toros y caballos que llevábamos se fueron quedando accidentados en la ruta. En las pendientes y bajadas, los animales hundían sus patas en el barro y algunas raíces de árboles los atrapaban y teníamos que dejarlos para que murieran. Si el accidentado era un toro y carecíamos de comida, lo sacrificábamos comíamos y si nos quedaba capacidad en los guayares, el resto de la carne la echábamos al hombro. En resumen, “echábamos un mes y pico para llegar y para regresar echábamos pico y medio”

El gusanillo de la política

A raíz de la entrada del actual sistema democrático, a Yépez le picó el gusanillo de la política. Se inscribe en AD y fue tan activo en la política que en esa oportunidad propició cambio en la conformación ideológica del municipio. Siendo un hombre joven entra en la política entendiéndola y actuando sin pérdida de tiempo.

El mayor problema que se le presenta, lo constituía el hecho de que la mayoría de la población era de afiliación del partido Unión Republicaba Democrática (U.R.D.).

Santos Rebolledo, quien para ese entonces se desempeñaba como Secretario General Seccional de Acción Seccional del Estado Bolivar, le prometió que se abocaría a implementar una política de acercamiento con la comunidad, cuyo objetivo era la captación de nuevos militantes, asegurando que haría cambiar esa conformación política y el pueblo seria adeco.

Regresó presuroso a Tumeremo y como tenía las primeras funciones tanto del Gobierno de Bolívar como de la Junta Comunal, inició una campaña, casa por casa de los urredistas, a quienes le fue pidiendo que renunciaran al partido que le entregaran el carnet del partido.

Así lo hicieron y al poco tiempo llamó a la dirigencia adeca de Ciudad Bolívar que viniera, qué les tenía un buen regalo. Llegaron los dirigentes de aquel entonces y medio de una asamblea, extrajo de un saco cientos de carnet de URD y al colocarlos sobre la mesa, les dijo que eran las renuncias al partido amarillo y que ese grupo de personas ya las había inscrito en AD.

Pero la misma política le hizo una mala jugada

Dentro del sistema democrático siempre hay contrariedades internas y externas. El partido AD en que militaba entró en crisis. La dirigencia regional le empezó a quitar el poder a Yépez, alegando que no cogía línea, a lo que juguetonamente le contestaba: “es que no me dan tono”.

La crisis llega al Concejo Municipal y la cúpula adeca determina que Yépez no podía ser reelecto como presidente, pero Yépez aspiraba a ejercer otro periodo.

El día de la elección fue lo más tormentoso, porque la dirigencia sospechaba que el candidato no atendería las instrucciones del partido.

Tratando de cortar por lo sano, trasladaron al Concejo Municipal, el Tribunal Disciplinario de AD y tan pronto, Yépez desobedeció las instrucciones del partido el tribunal resuelve expulsarlo sin expediente ni fórmula de juicio alguno.

Vinieron distintas administraciones municipales, y gubernamentales, pero este personaje no mostró interés en seguir en el servicio público. Estando alejado de la política a veces comentaba entre amigos “yo sigo siendo adeco”.

Yépez, fue un político que supo manejar con tino las innumerables veces que se presentaban conflictos en ese ambiente llamado política. Siempre mantuvo un temperamento de cordialidad, profundizando los ideales democráticos que como norma fue su norte.

Durante su gestión como presidente del Concejo Municipal de Sifontes, logra el apoyo del presidente de la Corporación Venezolana de Guayana el Ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, y cristaliza la construcción del Campus Escuela La Salle y el Liceo Monseñor Francisco Javier Zabaleta, obras emblemáticas de Tumeremo.

La edad de Matusalén

Tomás Rafael Yépez, fue una persona con una particularidad muy especial, por cuanto su fogosidad humorística así lo identificaba, cuando alguien le preguntaba por la edad, entre risas y con esa elocuente jocosidad contestaba: “mire compañero soy más viejo que Matusalén, estoy pisando los cien años”.

Aseguraba haber nacido el siete de marzo de mil novecientos veinticinco en un caserío de Upata, haciendo la salvedad que su presentación ante el registro de la prefectura se efectuó cuando ya había cumplido tres años y por equivocación lo registraron como si hubiese nacido ese día. Error que nunca logró solucionar.

De Tumeremo a Puerto Ordaz

Resolvió mudarse para Puerto Ordaz, donde fijó su residencia, junto con su esposa Carmen Dolores Silva de Yépez, conformado por su núcleo familia.

El fallecimiento de su esposa, le produjo una nostalgia que lo entristece, sin embargo su espiritualidad se fortifica aceptando el precepto masónico que señala: “habitamos este mundo, tarde o temprano lo dejaremos”

El viejo roble enfermo y debilitadas sus fuerzas vitales contribuyeron para que su espíritu lentamente se fuera disipando como la brisa mañanera que envuelve las cristalinas y caudalosas aguas del Caroní.

Como la gran mayoría de los hombres buenos y probos, a la una y cincuenta minutos de la tarde del día quince de agosto del dos mil diecinueve, el querido hermano Tomás Rafael Yépez, el amigo, el hombre austero y sencillo, abandona el escenario de la vida para ocupar el lugar que le corresponde en la columna del Oriente eterno.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan...

  El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan... By Rafael Velazquez Rafael Velazquez CNP 24.420 Allá en las tierras agrestes de...