miércoles, 25 de marzo de 2026

El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan...

 El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan...

Allá en las tierras agrestes de nuestro maravilloso y hospitalario Tumeremo, para la primera década del siglo y última del anterior, se produjeron hechos políticos y militares de gran trEelanscendencia histórica.
Acontecimientos estos, que instituyen un legado para conocer en profundidad lo que significa el Tumeremo histórico, y que a través del tiempo se han venido derrochando en las cimbras de la irracionalidad.
Hoy en día muchos no valoran ese sentimiento tumeremense, que germina de nuestras raices ancestrales. Es imprescindible conservar el gentilicio que nos distingue como hijos de un pueblo que merece rescatar el acervo histórico, y ubicar a Tumeremo en la exacta dimensión de ese paradigma de la realidad histórica.
Múltiples son las variedades significativas que se relacionan con la presencia en el territorio del yuruari de hombres de gran fuste y valentía, territorio este donde prevalecía la hidalga, hombría, y la turbación quedaba a un lado.
Justamente en aquel tormentoso año de 1890 y sucesivos se arrebujaron en Tumeremo, hombres que se hombreaban con su propio destino, resueltos y sin miedo, quienes desataron la entelequia nerviosa del machismo, y sin ningún miramiento desafiaban hasta la misma muerte.
Consolidada la independencia de Venezuela,muchos de los patriotas que participaron en la gesta libertaria, se convirtieron en caudillos por largos años.
El General Juan Vicente Gómez una vez en el poder, implantó una férrea dictadura y muchos de esos caudillos sufrieron los rigores de la opresión, persecución implacable, cárcel, torturas y hasta la misma muerte; sin embargo quedaron verdaderos y valientes patriotas que se le enfrentaron.
De aquel Tumeremo aún perdura el recuerdo de los Generales Angelito Lanza y Juan Fernández Amparan, hombres de grandes convicciones democráticas, quienes férreamente enfrentaron al gobierno del General Juan Vicente Gómez e inclusive fueron protagonistas de múltiples alzamientos militares.
En los albores del año de 1920, el General Juan Fernández Amparan, fijó su centro de operaciones militares en la finca de su propiedad denominada “5 Reales” (hoy conocido como Chuponal); esta finca se ubicaba en la parte derecha del camino que conduce de Tumeremo con los límites del otrora territorio Delta Amacuro (actual Estado Amacuro).
Lo cierto es que el General Fernández esperaba un lote de armas para continuar combatiendo a la dictadura gomecista, con la mala suerte que un ahijado del General Fernández fue detenido y torturado, y obligado a declarar el sitio exacto donde se ocultaba el señalado General.
La plaza Bolívar de Tumeremo, era el centro ideal donde se desarrollaban las tertulias políticas. Eran aproximadamente las seis de la tarde, del día 22 de junio de 1920, el General Alamilla Ramos, Jefe civil de Tumeremo, y todos sus séquito se encontraban reunidos frente a la jefatura civil, siendo informado de la detención de un ahijado del General Pedro José Fernández.
Alamilla Ramos ordenó que el detenido fuera sometido y obligado a “cantar”, para que indicara donde se enconchaba el General Fernández, el hombre no soportó el severo castigo del cual fue objeto, informando, que su padrino el General Fernández podría ser ubicado se su finca de 5 Reales, a la espera de un lote de armas que desde Trinidad le sería enviada.-.
En el término de la distancia Alamilla Ramos, envió un piquete de 12 hombres armados de máuseres al mando del Coronel Alejandro Noguera Blanco, entre ellos un individuo llamado Manuel Domínguez, quienes tenían órdenes precisas de capturar o en caso de resistencia pasar por las armas al General Juan Fernández Amparan.
Pero el destino se había fijado inexorablemente en la figura de este recio y bizarro General, cuyo fin no era otro que el pase de factura por la opresión gomecista.
La noche oscura y tenebrosa del 22 de junio de 1920 envolvió con su manto el vil asesinato del General Juan Fernández. Las cabalgaduras y el tropel de los caballos se hicieron sentir en los predios de la finca “5 Reales”.
La víctima estaba acostada en un chinchorro, cuando intempestivamente y sin mediar palabra alguna, el ahijado quien era el guía de la comisión se precipitó encima al General y este le gritó lloroso: “padrino entréguese que vienen a matarlo”.
La orden de Alamilla se cumplió a pie de la letra, y los esbirros del régimen dispararon asesinando a mansalva a los dos en la hamaca. El cuerpo inerte del ahijado del General quedó en el suelo, como fiel testimonio de un vil asesinato.
Mientras que el cadáver del General Juan Fernández Amparan, fue lanzado a una carreta tirada por una mula. La carreta con su lúgubre cargamento fue aparcada al pie de una mata de mamón que está ubicado frente a la plaza Bolívar de Tumeremo, árbol este por cierto aún permanece como evidencia de uno de los crímenes más horrendos ocurridos en el siglo pasado.
Alamilla Ramos, ordenó que esa misma noche, se procediera a sepultar, los restos del General Juan Fernández Amparan.
Pedro Andrés Cova, quien se desempeñaba como Juez de Tumeremo, conoció de la causa, el gobierno presionó al Magistrado al extremo que este se vio obligado a paralizar la causa y proceder a su archivo.
El Magistrado dictó decisión, argumentado que por falta de impulso procesal el expediente debería ser archivado. De esta forma, el asesinato del General Fernández, quedó impune y sus autores, sin recibir las sanciones penales que el caso ameritaba.
El asesinato del General Juan Fernández Amparan, produjo reacciones de disgusto y cólera en la sociedad tumeremense, a tales efectos que un grupo de compañeros se organizaron para vengar la muerte del General Fernández, surgiendo lo que se conoció en Tumeremo como “La Mano Negra”.
Ahora bien, para ese entonces en los predios pueblerinos se comentó que las hermanas Montenegro familia muy cercanas al General asesinado, fueron las que organizaron esta cofradía para desagraviar el crimen del General Fernández.
El panteón de este valeroso General estuvo ubicado en la entrada del cementerio de Tumeremo, pero lamentablemente debido a los diferentes trabajos que frecuentemente se realizan en el campo santo, el nicho del General Juan Fernández Amparan fue extraviado de su lugar de descanso.
A los pocos días de haber ocurrido la muerte del General Fernández, una soleada mañana los habitante de Tumeremo, fueron sorprendidos, que en las paredes de las casas, apareció una leyenda que decía:”la mano negra vengará la muerte del General Pedro José Fernández”.
No transcurrieron muchos días. La mayoría de las personas que actuaron en el asesinato del General Fernández, fueron apareciendo una por una ejecutadas. Inclusive el autor o autores de esta venganza dejaban pintada en el pecho de la victima una mano negra, en señal de haber cumplido con su cometido.
Con relación a Manuel Domínguez, quien formó parte de la comisión que asesinó al General Fernández, este, temeroso que la mano negra lo ubicara, se escondió en el caserío “La Bomba”, donde más tarde fue ubicado y posteriormente ejecutado.






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