https://www.youtube.com/watch?v=4aQjlMOsOvM&t=494s
Remembranzas tumeremenses...
Tumeremo,pueblo donde su gente se ha caracterizado como personas virtuosas; con un valor humano digno de admiración, hombres y mujeres que, con su sapiencia, y conocimientos académicos, ayudaron a impulsar la educación en Tumeremo. Cuyo objetivo se ajustaba para que la juventud tumeremense, adquiriera nuevas conductas, y mayor adaptación al medio físico y social. Una difícil tarea en profundizar los conocimientos básicos para que el niño asimile las primeras letras del abecedario.
Dentro de ese concepto educacional emergen las figuras de las maestras Ana Isabel y Sofía Virginia Riobueno Rójas, quienes, con el mayor esmero, eficacia, abnegación, y altruismo, impulsaron en Tumeremo los principios educativos enmarcados en la más sana moral y cristiana formación ciudadana.
Los Riobueno en Caicara del Orinoco...
Para el año de 1817, El Libertador Simón Bolívar, se encontraba de paso en Caicara del Orinoco, donde los coroneles Víctor y Venancio Riobueno, se ponen a la orden del ejército patriota. El Libertador les encomienda la misión de obtener caballos, y mulas para la causa independista.
Un prócer llamado, Víctor Riobueno...
Es necesario resaltar que el padre de los hermanos Francisco y Venancio, fue el Prócer Victor Riobueno, cuyo nombre aparece en El Arco del Triunfo en Paris, y una réplica en el Paseo de los Próceres en la ciudad de Caracas.
En Caicara del Orinoco, el coronel Francisco Riobueno, contrae nupcias con Quintana Rójas, hija del General Isidro Rojas, de esa unión matrimonial nacen, Francisco, Ana Isabel, y Sofía Virginia, nacidos en Caicara del Orinoco, la primera en fecha 28 de septiembre de 1877, la segunda en fecha el 29 de febrero de 1871.
Francisco Riobueno Rójas, y su esposa Quintana Rójas de Riobueno, padres de los Hermanos Riobueno Rójas, fallecieron en Caicara del Orinoco, en fecha 3 de abril de 1899 y el 27 de agosto de 1897, respectivamente.
De Caicara del Orinoco a Guasipati...
El 13 de enero de 1876, los hermanos Riobuenos Rójas, arriban a la población de Guasipati, donde resuelven fijar su residencia. Allí, Víctor conoce a la familia Urbano, y, con una de las hijas de Josefa Urbano, contrae matrimonio, de cuya unión conyugal nace Víctor Riobueno Rójas.
Los Riobuenos en Tumeremo...
Víctor Riobueno Urbano, y sus tías Ana Isabel y Sofía Virginia, resuelven mudarse a Tumeremo, donde definitivamente establecen su residencia, y con ellas traen a una niña huérfana, de nombre Amantina, cuyos padres había fallecidos.
Victor Riobueno Urbano, fue un hombre con una formación académica de alto nivel; amplios conocimientos jurídicos, contaduría, e idiomas, llegó a desempeñar el cargo de Juez de Tumeremo.
Desempeñó el cargo tenedor de libros en la empresa balatera de J.M Antonini & C.A, Propiedad Juan Manuel Antonini. En Tumeremo, conoce a Adela Velázquez, de cuya relación nacen dos hijos Héctor y Victor Velázquez.
Encarnación Herrera, amigo y compadre de Victor, y dueño de una empresa balatera en El Dorado, lo contrata como administrador de la casa comercial. Responsabilidad que desempeñó durante varios años. Regresando nuevamente a Tumeremo, donde ejerció el cargo de Inspector de Tránsito Terrestre.
Establece una gran amistad, con los hermanos Marcos y Enrique Zambrano Carvallo, quienes lo invitan a su casa y le presentan a la familia, donde conoce a la joven Esperanza Zambrano, hermana de sus amigos, ambos hijos de doña Carmen Carvallo de Zambrano.
A primera vista brota un romance con la joven Esperanza, posteriormente contraen matrimonio, de esa unión matrimonial nacen Victor Alberto, Carlos Enrique, Esperanza del Carmen, Alba Rosa, Flor Josefina, Alfonzo y Lila Mercedes
Ana Isabel y Sofía Virginia Riobueno, fundadoras de la Escuela Vicente Marcano.
El 16 de julio de 1926, Ana Isabel Riobueno Rojas, con el apoyo de su hermana Sofía Virgina, fundan una Escuela exclusivamente para hembras. Este centro educacional, se conoció como la Escuela Graduada Vicente Marcano, estaba ubicada en la calle Zea cruce con Páez.
En la Plaza Bolívar de Tumeremo, las fundadoras acompañadas de un grupo de alumnas, proceden a ofrendar una corona de flores ante la estatua del Padre de la Patria. Con ese acto oficializan la fundación de la Escuela Vicente Marcano. (Anexo: Gráficas del acto en la Plaza Bolívar de Tumeremo, cortesía de la Licenciada Lila Riobueno Zambrano).
La maestra Ana Isabel, alborozada por tan importante acto, dijo: “Hoy en Tumeremo, la educación inicia una importante etapa. Las jóvenes de nuestro querido terruño, cuentan con una escuela, gracias a todos por el apoyo, a esta iniciativa que marca la historia educacional en Tumeremo” .
La sede de la escuela Vicente Marcano, estaba situada en la calle Zea cruce con Páez de Tumeremo; luego de varios periplos y debido a múltiples problemas de matrícula, se vieron en la necesidad de mudarla a una edificación más amplia, ubicada en la esquina de la calle Zea con Miranda, pasando por ella varios cambios de directores, entre ellas las maestras María Chambrian, Esperanza Zambrano de Riobueno.
Reubicada la Escuela a un moderno Edificio...
Fue en el año de 1959, la escuela Vicente Marcano, fue reubicada en una edificación construida por el gobernador Horacio Cabrera Sifontes, ubicado en las esquinas que conforman las calles Carabobo y Zea de esta población, Una vez que la escuela es mudada a dicha instalación, se fusiona con la escuela Piar, pasando a ser mixta, hembras y varones, cambiando su nombre como Grupo Escolar Nacional Vicente Marcano, donde actualmente funciona. (fuente: apuntes históricos aportados por la Licenciada Lila Riobueno Zambrano).
En el año de 1950, las maestras Riobuenos Rojas, son jubiladas por el Ministerio de Educación, y aun recibiendo ese beneficio, resuelven fundar una escuela, cuya sede estaba situada en la calle Roscio, cruce con Junín frente a la Quincallería La Villa de Don Pepe Sánchez.
Las hermanas Riobueno se distinguieron como unas educadoras con unos excelentes principios morales y religiosos, dotadas de unas cualidades apacibles, tolerantes, y persistentes en sus propósitos. La educación la convirtieron en una de sus grandes pasiones, demostrando madurez, y claridad en la instrucción educativa
La entrada a la escuela quedaba un poco alejada de la esquina, era una puerta de madera, al entrar se situaba un salón de seis metros por seis, y al fondo una media pared protegida con alambre de corral, en el patio tenía un sembradío de mangos, aguacate, níspero, mandarinas, cacao pomalaca, y plátanos.
La maestra Ana Isabel compartía su oficio de docente con su hermana Sofía Riobueno Rojas, cuya personalidad y carácter muy opuesto al de su hermana Ana Isabel, muy calmada y afectuosa con los alumnos.
Mientras que la maestra Ana Isabel era de un carácter fuerte. El alumno era reprendido una sola vez, al segundo sermón lo controlaba con una palmetada en los glúteos.
Don Pepe Sánchez, un día le regaló un pedazo de cuero de ganado, con ese material confesionó la célebre palmeta que utilizaba para calmar los exacerbados ánimos del alumno (Fuente: apuntes históricos aportados por el Dr. Pedro Miguel Sánchez Núñez).
En un salón contiguo se visualizaba un escritorio donde archivaba un caudal de viejos textos de historia, leguaje, geografía, aritmetica, la constitución, gramática, un compendio de música, y un ejemplar de la Biblia.
Veinte alumnos constituían la matrícula escolar, cuya edad comprendida entre seis y siete años, en algunos casos muchachos de doce años más o menos.
Lo importante de ese aprendizaje era que el alumno egresaba de la escuela con los conocimientos mínimos de historia, geografía de Venezuela y universal, geometría, aritmética, gramática castellana, lectura rápida y de compañía, prosodia, dictado, caligrafía, regla de tres rápida y los criterios cívicos extraídos del Manual de Carreño, y sobre todo las normas para entonar y escuchar el himno nacional, las normas del buen vestir en la casa, iglesia y en la calle.
El alumno recibía conocimientos de música, cánticos religiosos, catecismo, quedando debidamente instruido para recibir la primera comunión.
El alumno una vez concluido el aprendizaje, y cabalmente preparado quedaba listo para ingresar a la escuela Piar, mientras que la alumna era ingresada a la escuela Vicente Marcano; se trataba de un pase obligatorio para actualizarlo en los conocimientos mínimos obtenidos durante la instrucción.
Los estudiantes egresados del plantel de las Riobueno, eran absorbidos por la escuela Piar, y las alumnas por la escuela Vicente Marcano; previo a un riguroso examen ingresaban al cuarto, quinto y sexto grado respectivamente.
Pedro Miguel Sánchez Núñez, José Manuel Rondó, Luis Girón, Diego Chacón, Mireya, Marisela y Reinaldo Cuotto, José M Rondón, Ramón Hedilberto Rondón Ferrer, Ramón Córdova, Rafael Chino Velázquez, Darío Flores, Aníbal Calzadilla, Jesús Sifontes, Josefina Flores, Luís Rafael Medina, Cecilia Johnson, Blas Oronóz, entre otros...
Todos ellos egresados de la escuela de las Riobuenos, donde recibieron luces, y los conocimientos básicos necesarios para el desarrollo de su vida académica y social, resultando ser excelentes profesionales en todas las áreas del quehacer, médicos, militares, abogados, periodistas, ingenieros, políticos, poetas, y empresarios.
La maestra Ana Isabel, fue una ferviente católica, en la santa misa y días festivos era la encargada de tocar el piano, tenía una voz de mezzosoprano, de esa manera el acto tomaba un alto grado de solemnidad.
Hoy el nombre de Ana Isabel Riobueno, y de Sofía Virginia Riobueno Rojas, permanecen en el corazón de muchos tumeremense, quienes tuvimos la dicha de obtener los conocimientos esenciales y básicos de una extraordinaria enseñanza, gracias a esas formadoras de varias generaciones de tumeremenses, lograron alcanzar sus propósitos como profesionales
Es ineludible rescatar de los archivos de las cosas olvidadas el gentílico tumeremense, y por consiguiente desempolvar el nombre de todas aquellas personas quienes de una u otra manera contribuyeron al desarrollo social, cultural, político, educativo y económico de Tumeremo.
La insigne maestra Ana Isabel Riobueno Rojas, fundadora de la Escuela Graduada Vicente Marcano, falleció en El Hospital Vargas el 2 de enero de 1967, a la edad de 89 años, a consecuencia de una caída, que le produjo fractura de fémur.
El 13 de septiembre de 1963, a la edad de 92, dejó de existir en Tumeremo, la maestra Sofía Virginia Riobueno Rójas. Es ineludible, exaltar las figuras de esas anegables maestras, quienes con esfuerzo, pasión y orgullo lograron fundar la Escuela Graduada Vicente Marcano.
Las maestras Ana Isabel, y Sofía Virginia Riobueno Rójas, son merecedoras, qué las autoridades educacionales del Municipio Sifontes, enaltezcan la personalidad de las maestras fundadoras de la Escuela Vicente Marcano y en el marco de la sustitución de los nombres de las escuelas que tienen su identificación vinculada al sector donde se encuentran ubicadas; hoy vemos con gran satisfacción que la Dirección de Educación del estado Bolívar haya tomado la decisión muy acertada de considerar el nombre de la ilustre maestra Ana Isabel Riobueno Rojas en el cambio de identificación que tendrá la escuela estadal Limonal; ubicada en el sector que lleva el mismo de esta institución educativa; y además de erigir el busto de esta insigne maestra en el área de la escuela Grupo Vicente Marcano, en honor a su loable labor pedagógica cumplida en esta escuela.” ¡La historia es la luz de la verdad, testigo de los tiempos y escuela de la nada” CICERON…!


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