sábado, 15 de abril de 2023

REMEMBRANZAS TUMEREMENSE: Doña Sofía Amador y sus exquisitos dulces

 Remembranzas tumeremense

Rafael Chino Velázquez
CNP 24.420
Doña Sofía Amador y sus exquisitos dulces
Doña Sofía Amador, fue una honorable matrona de la sociedad tumeremense, residía en una amplia casa ubicada en la esquina de la calle Junín cruce con un callejón sin nomenclatura para esa época.
Doña Sofía convivía con su madre doña Agustina, acompañada de sus hijas, Nelly, Elisa, y Doris. Aparte de la responsabilidad familiar se dedicaba al comercio, dueña de una bodega que funcionaba en su propio local, aunado a la actividad comercial ejercía el oficio de respostera.
Doña Sofía Amador, fue una mujer que se distinguió por su humildad, amabilidad y afecto Ejerció la actividad comercial con el fin mejorar su estatus de vida, poder vivir dignamente y ayudar a los demás. El apego al valor espiritual y sus enseñanzas sirvieron para captar la simpatía y el cariño de los jóvenes de la vecindad
En el patio de su casa construyó un horno de tierra donde horneaba sus exquisitos dulces: pasteles, budines, besitos, carato de maíz, chicha, y por supuesto no podía faltar la famosa cuca y cagalera.
La visita a la bodega se hizo una costumbre y sin lugar a dudas se convirtió en un sitio de amena tertulia de todo el vecindario. La gente acudía a comprar los exquisitos dulces elaborados por doña Sofía Amador
Doña María Emilia García y sus suculentas empanadas
En la misma calle muy cerca de la residencia de Sofía Amador, se ubicaba la casa de doña María Emilia García y su esposo Pedro Gómez, sus hijos, Dalia, Diego Caporro, Clementina y Alicia; quien resultó reina de los carnavales del año de 1954, ejerció el cargo secretaria del Banco Agrícola y Pecuario, y posteriormente fue designada secretaria del Jugado de Tumeremo; Clementina su hermana se desempeñó como docente en la escuela Nacional Yuruari de El Dorado y luego fue trasladada a la escuela Vicente Marcano de Tumeremo
Don Pedro Gómez, era dueño de un establecimiento comercial, ubicado en la misma casa de su propiedad, dónde se dedicaba a la compra y venta de balatá, víveres y artículos de talabartería, tales como sillas de montar a caballo, polainas, sogas, mecates y todo lo requerido para el campesino.
Don Pedro Gómez, fue un fervoroso masón y miembro fundador de la Respetable Logia Dios y Patria de Tumeremo, donde llegó a ocupar relevantes cargos en el referido taller masónico
Don Pedro Gómez y su esposa doña Maria Emilia, fueron personas con una amabilidad extraordinaria. Sus actos de humildad y benevolencia contribuyeron para que toda la vecindad le mostrara respeto y cariño
Doña María Emilia, se dedicaba a la repostería, con la salvedad que su especialidad era la elaboración de empanadas, bollitos con chicharrón, orejón y las deliciosas arepas dulces. Todas las mañanas el local se apretujaba de clientes para obtener las deliciosas y ricas empanadas de doña Maria Emilia
Maria Emilia García fue una extraordinaria matrona, caracterizándose por su amabilidad, bondad, gentileza y amor al prójimo, junto a su esposo don Pedro, siempre estuvieron prestos a solucionar cualquier problema que afectara algún vecino del sector.
Doña Paula Astudillo, y su exquisito dulce de lechosa
La dulcería tumeremense representa una larga tradición de vieja data. Hombres y mujeres que se dedicaron a la elaboración de platos tradicionales venezolanos, convirtiéndose de esa manera en los artífices de impulsar la preparación de postres y manjares.
Doña Paula Astudillo y su esposo Jesús Montilla, fueron personas que con dedicación y esmero preparaban exquisitos dulces de lechosa, roscas de almidón, turrón de leche, de higo y jalea de mango, sumado a la misma actividad ofrecían al público deliciosas y gustosas empanadas.
En las fiestas decembrinas no podía faltar las multisapidas y el exquisito y apetecido cochino horneado con sus respectivos postres del llamado dulce de lechosa
Montilla, tenía las cualidades de chef y producto de esos conocimientos preparaba una variada y deliciosa comida criolla. Era un diestro en la preparación de chicharrón y de la popular chinchurria y morcilla
El establecimiento comercial estaba ubicada en una casona que en el pasado se conoció como El Volcán, ubicada en la esquina de la calle Roscio cruce con la calle Junín
Los fines de semana el local era el centro de atracción musical, allí se reunían los músicos de Tumeremo, el Sargento Bolivar, Quimo, José Antonio El Negro Rivero, Arturo, Miguel Morales, Cachita, y Montilla, quien era un excelente cuatrista y trovador de la música criolla. De esa manera le daban inicio al fogoso ritmo musical.
La presencia del doctor Gervasio Vera Custodio, amigo y compadre de Montilla, e igualmente Ignacio Trejo, fueron asiduos clientes de los eventos musicales que allí se realizaban
La vecindad se acercaba al lugar para presenciar y escuchar las melodías del Negro Rivero y Jairo Rivas, por su parte Montilla con sus ágiles manos hacía gemir al cuatro
El contagioso momento culminaba con un sabroso pelao de gallina elaborado por doña Paula… ¡Inolvidables tiempos……! ¡Que no volverán…!





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