viernes, 13 de marzo de 2026

Con el corazón en Tumeremo. Ensayo literario- JESÚS SANOJA HERNÁNDEZ PROYECTO didáctico DE DIFUSIÓN DE ARCHIVO

 Con el corazón en Tumeremo. 

JESÚS SANOJA HERNÁNDEZ PROYECTO didáctico DE DIFUSIÓN DE ARCHIVO-


Mi infancia, hasta los trece años, la viví en Tumeremo, que ahorita es la capital del municipio Sifontes, y antes era un pueblo subordinado a Guasipati, cuando Guasipati era capital del distrito Roscio, y El Callao era el centro minero, y Tumeremo la boca de entrada hacia El Dorado. Entonces era un pueblo híbrido: agropecuario por un lado, y minero por el otro. Esos trece años fueron bellísimos. Para mí la niñez fue lo más bello, porque era un contacto directo con la naturaleza. No necesitaba parques infantiles porque tenía sabanas por donde quiera, no necesitaba piscinas ni mar porque tenía lagunas y ríos por dondequiera, no necesitaba libertad porque había nacido en libertad. Los fenómenos naturales…Cuando yo leo a García Márquez sobre la lluvia en Macondo, lo que hace es recordarme a Tumeremo, donde llovía días y días seguidos, y con aquellos truenos parecía que se estaba acabando el mundo. La iluminación de los relámpagos ocurría en todo el espacio. Era una vida sencillísima. Mi padre era comerciante, uno de los principales del pueblo. ¿En qué consistía el negocio? Ahí se vendían zapatos, medicinas, perfumes: se vendía maíz, arroz, para los cuales había en el fondo una trilladora. El arroz y el maíz se almacenaban en grandes barriles para cuando hubiese escasez. Había compraventa de oro, balatá y diamantes; había comestibles, la mayoría importada de Francia, productos Rödel. Todo eso llegaba vía Trinidad, San Félix o Ciudad Bolívar. 1 50 imprescindibles. Curador y comentarista Jesús Sanoja Hernández. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana, 2002. p. XX a XXIII. Llegué a casa de una tía. Yo tenía una tía aquí, que vivía Piedra a Toro, 49-2. La casa decía arriba en un letrero, construida en 1869. A pesar de que yo había salido de la Escuela Federal de Varones, no me pude venir sino hasta enero del 44, porque estaban esperando ocasión, que era mandarme con alguien. La ocasión se presentó cuando mandaron a Ernesto Decán, que era de mi edad, un primo de Alí Khan, que venía con su madre y con su abuela para Caracas. Cuando yo estaba en tercer año, en el liceo Aplicación, abrieron un concurso de cuentos, y el jurado eran Durbán, el pintor, Soledad Carrillo y la poeta Pálmenes Yarza. El cuento se llamaba “Moncho era como su pueblo”. Me dieron el primer premio, que era trescientos bolívares y una pluma Parker. A los cuatro meses escribí mi primer artículo en El Nacional, sobre crítica de arte, citando a un italiano en idioma italiano, sin saber una pizca de él. Después escribí un artículo sobre Walt Whitman. En Tumeremo leí mucho. ¿Por qué leí mucho? Porque Ernesto Decán, que era mi íntimo amigo, vendía los libros que distribuía un platero llamado Luis Vázquez. Le llegaban las revistas Carteles y Bohemia de Cuba, revistas de Argentina, los muñequitos de la época y todo lo que publicaban las ediciones de Argentina. Costaban un real, y yo lo acompañaba a vender los libros. Entonces me leí a Julio Verne. Había un gran lector y comprador que era Frank Odreman, hijo de un comerciante, con fama de astrónomo y que había descubierto una estrella. Su hermano Maurice nos inundaba de cuentos, tenía una inventiva increíble. Nosotros le pagábamos una locha para que nos contara cuentos. Nos quedábamos extasiados, porque tenía una imaginación del carajo. Cuando llegué aquí (a Caracas) mi pasión fueron los libros, yo me iba a (la librería) Las Novedades. Cada vez que me llegaba la pensión, que eran cincuenta y cinco bolívares quincenales, me iba para allá. A mí la lectura que más me impactó fue Los hermanos Karamazov, que lo leí recién llegado. Me vino una pasión tal por Dostoievski, que me lo leí completico. Después, increíblemente, me apasioné con un autor francés, Henri Barbusse, que escribió una biografía de Stalin. Eso me revolcó y entonces me entró esa pasión. Barbusse era famosísimo. Hay una carta de las mujeres venezolanas –entre ellas Josefina Juliac-, a Henry Barbusse en la época de Gómez, pidiéndole solidaridad. Esa lectura, y una propaganda que sacaron y pegaron en el liceo Aplicación sobre Gustavo Machado, candidato presidencial, contando su vida, me vincularon al Partido Comunista. A mí me tenían como el tipo al que tenía que agarrar. Empecé a colaborar en Tribuna Popular como un desaforado, sin ser militante. Entonces, en abril del 49, en una de esas me dicen: ¿bueno, y cuándo te vas a inscribir tú en el partido? Y contesté: “Ahora sí me inscribo porque ya dieron el golpe estos militares”. Entonces me inscribí y al mes me agarraron preso pintando ahí en San Juan. Me metieron tres meses, me salvé de ir a las colonias móviles de El Dorado, porque dos días antes de mandar a la gente nos dividieron en tres grupos: los que iban a mandar a las colonias, los veintisiete que enviaron a México- entre ellos Carnevali y Dubuc-, y dos a quienes nos soltaron, el viejo Monasterios que era dirigente de AD en La Pastora, y a mí. Entonces seguí escribiendo en Tribuna Popular. En el 50 me volvieron a hacer preso, luego de una manifestación solidarizándonos con la lucha de los puertorriqueños. Esa prisión fue breve. Después en el 51 me volvieron hacer preso, terminando el año lectivo en Economía –ya lo había perdido dos veces-. Me faltaban diez días para terminar el año. Después que salí vino la intervención de la Universidad, en octubre del 51. Me mandaron al pueblo mío, mandaron a toda la gente hacia el interior para impedir la represión. Cuando fueron a reabrir la Universidad, en febrero del 52, me mandaron a llamar. Yo estaba en la comisión que fue hablar con el ministro Simón Becerra, que era el ministro de educación, y saliendo de allí, de la Universidad cuando quedaba en la esquina de San Francisco, nos estaba esperando la policía y nos metieron presos. Ahí botaron a todo el mundo. A los Sucre Figarella (los escritores) los botaron para Chile; a Rafael Cadenas lo botaron para Trinidad; el “policía” Izaguirre y Pedro Miguel Pareles, que eran de AD, fueron a México, y después terminaron en España; Caballero a Francia, mientras Pizzani fue a parar a Uruguay y a Chile, y así sucesivamente. Estuve cuatro años en México, desde el 27 de abril del 52 hasta la Semana Santa del 56. Allí, junto con Eduardo Machado, redactábamos un boletín mensual mecanografiado, más o menos de unas cuarenta cuartillas a renglón cerrado, sobre América Latina. América Latina desde Bolivia y Brasil hacia arriba, es decir, sin el Cono Sur como tal. Lo hacíamos con puros periódicos a los que nosotros nos habíamos suscrito, más las publicaciones oficiales que uno pedía y que increíblemente nos las mandaban, entre ellas de Venezuela. Yo tenía un seudónimo, Antonio Ruiz, y escribía al Banco Central, al Ministerio de Fomento, al Ministerio de Hacienda, y me mandaban todo eso religiosamente, gratis, y puntualmente”.









Este relato de Jesús Sanoja Hernández es una joya histórica que retrata al Tumeremo de la década de 1930 y principios de los 40. Aquí tienes un resumen de lo que dice específicamente sobre su pueblo natal:

1. El Paisaje y la Niñez

  • Libertad y Naturaleza: Describe su infancia como un contacto directo con la naturaleza, donde las sabanas eran sus parques infantiles y las lagunas y ríos sus piscinas. Afirma que "no necesitaba libertad porque había nacido en libertad".

  • Clima "Macondiano": Compara el clima de Tumeremo con el Macondo de García Márquez. Recuerda lluvias que duraban días seguidos, truenos que "parecían acabar con el mundo" y relámpagos que iluminaban todo el cielo.

2. Dinámica Social y Económica

  • Pueblo Híbrido: Define a Tumeremo como un lugar de doble naturaleza: agropecuario por un lado y minero por el otro.

  • Ubicación Estratégica: En esa época, Tumeremo era la "boca de entrada" hacia El Dorado y estaba subordinado administrativamente a Guasipati.

  • El Comercio de su Padre: Su padre era uno de los principales comerciantes. Su negocio era un microcosmos de la economía local:

    • Vendían desde zapatos y medicinas hasta productos de lujo franceses (marca Rödel) importados vía Trinidad o San Félix.

    • Compraban y vendían oro, diamantes y balatá (caucho natural).

    • Tenían una trilladora de arroz y maíz para asegurar el abastecimiento en tiempos de escasez.

3. Vida Cultural y Personajes

  • La Lectura: A pesar de ser un pueblo remoto, llegaba información de todo el mundo. Las revistas Carteles y Bohemia (de Cuba) y publicaciones de Argentina llegaban a través de un platero llamado Luis Vázquez.

  • Personajes Locales: * Ernesto Decán: Su amigo íntimo (primo de "Alí Khan") con quien vendía libros de Julio Verne.

    • Frank Odreman: Un comerciante con fama de astrónomo.

    • Maurice Odreman: Un narrador oral extraordinario a quien los niños le pagaban una "locha" para que les contara cuentos fantásticos.

  • Educación: Estudió en la Escuela Federal de Varones (que luego sería la Escuela Federal Graduada Piar) antes de partir a Caracas en 1944.

4. El Sentimiento de Pertenencia

Sanoja subraya que sus primeros trece años en Tumeremo fueron los más bellos de su vida, marcando su sensibilidad literaria. Incluso cuando fue perseguido políticamente años después, Tumeremo fue su refugio: en 1951, cuando intervinieron la Universidad, el partido lo mandó de regreso a su pueblo para protegerlo de la represión.

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