Bajo el Manto de Belén: Crónica de la Fe en Tumeremo
Hoy, 8 de diciembre, mientras el mundo católico celebra a la Inmaculada Concepción, el corazón de Tumeremo late con una memoria antigua, una que nos lleva a los orígenes mismos de nuestra identidad como pueblo. Porque hablar de Tumeremo es hablar de la fe que llegó cruzando el Atlántico y se sembró en la selva guayanesa bajo la mirada protectora de la Virgen de Belén.
El Comienzo: Una Misión contra Viento y Marea (1788)
La historia de nuestra fe católica no fue casualidad; fue un acto de valentía y obstinación sagrada. Corría el siglo XVIII y los Misioneros Capuchinos Catalanes avanzaban por el sur. A pesar de la oposición del entonces Gobernador de la Provincia de Guayana, Miguel Marmión —quien temía que fundar pueblos tan cerca del Esequibo facilitara el contrabando con los holandeses—, la fe pudo más.
Fue así como una mañana del 26 de enero de 1788, el Padre Fray Mariano de Perafita, junto a Fray Buenaventura de Carrocera y Fray Tomás de Santa Eugenia, plantaron la cruz en una "loma de sabana" de piso duro y manantiales permanentes. Allí, con 177 indios guayanos traídos de las misiones de Divina Pastora y Tupuquén, fundaron oficialmente la Misión de "Nuestra Señora de Belén de Tumeremo".
Desde ese primer día, la Virgen de Belén se convirtió en la patrona y protectora de este rincón del Yuruari. Tumeremo no nació como un simple hato; nació como un pueblo encomendado a la Madre de Dios.
La Fe Documentada
La historia no es solo leyenda, es prueba. Como consta en los archivos eclesiásticos y ratificado en la Constancia firmada por Monseñor Mariano José Parra Sandoval (Obispo de Ciudad Guayana), nuestra Parroquia Nuestra Señora de Belén fue erigida canónicamente en ese año de 1788, bajo el gobierno eclesiástico de Fray Constantino Gómez Villa. Somos, por derecho y antigüedad, una tierra bendita desde hace más de dos siglos.
El Templo: Corazón del Pueblo
La casa de la Virgen ha cambiado con nosotros.
1920: El Padre Jaime Olivera construyó la primera iglesia formal, un lugar de encuentro donde nuestros abuelos fueron bautizados.
1960: Con la modernidad y el crecimiento del pueblo, esa estructura dio paso a la iglesia actual, una obra impulsada por un hijo ilustre de esta tierra, el Gobernador Horacio Cabrera Sifontes. Este templo, que hoy vemos, se levantó sobre los cimientos de la fe de los primeros misioneros.
Rostros Inolvidables de Nuestra Tradición
La fe en Tumeremo también tiene nombre de mujer y de fiesta. ¿Cómo no recordar las épocas doradas de nuestras Fiestas Patronales en enero?
Hoy hacemos una pausa especial para recordar a la Dra. Rosa Francia Zambrano, dueña de la emblemática Farmacia "Botica San José". Muchos tumeremenses aún la llevan en su memoria como la incansable Presidenta de la Junta Pro-Festejos Patronales de la Virgen Nuestra Señora de Belén. Ella, con su devoción y liderazgo, se aseguraba de que la Virgen tuviera los honores que merecía, uniendo al pueblo en celebración.
Y en esa misma tierra bendita por la Virgen, floreció la belleza criolla: Sofía Silva Inserri, nuestra eterna primera Miss Venezuela (1952), quien llevó el nombre de Tumeremo a lo más alto, demostrando que de este pueblo misionero nacen reinas.
Un Legado que Perdura
Desde la "culebra pintada" de nuestros ancestros indígenas hasta el repique de las campanas que pidió Fray Mariano de Perafita para consagrar el pueblo, la religión católica ha sido el hilo conductor de nuestra historia.
Hoy, al mirar atrás, recordamos que Tumeremo es mucho más que oro y selva; es un pueblo nacido de la fe, sostenido por su gente y protegido siempre por el manto sagrado de Nuestra Señora de Belén.
¡Que viva la Virgen! ¡Y que Dios bendiga siempre a Tumeremo!




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