viernes, 12 de septiembre de 2025

Enrique Esteban Jansen Zamora, quien ostentaba el grado de Sargento Segundo, pertenecía al componente de la Guardia Nacional.

 HONRADO E INTREPIDO: Enrique Esteban Jansen Zamora, quien ostentaba el grado de Sargento Segundo, pertenecía al componente de la Guardia Nacional. Nació en Tumeremo, Estado Bolívar, el 26 de diciembre de 1913. Falleció activo en el servicio, el 29 de marzo de 1971. Su deceso ocurrió en accidente vial, a los pies de Piedra de la Virgen, una mole granítica de 80 metros de altura, justo en la entrada a la sierra de Lema, puerta también a la Gran Sabana.

Hijo de un inmigrante antillano llamado Enrique Jansen y de Ventura Zamora Aponte. "Enriquito" fue el mayor de ocho hermanos: Horacio, Ana, Benjamin, Jacobo, Ismael, Elías y Samuel. Todo criados entre el "pueblo" y la actividad ganadera de los hatos “Las Cosoibas” y “Las Verás” o “Veradas”.
Su espíritu inquieto, ansioso de aventuras y ciertas circunstancias personales lo llevaron a alistarse al grupo de Pioneros de la policía de fronteras. Grupo que a la postre, sería absorbido por la Guardia Nacional. Este Grupo de Fronteras, tenía la firme misión de garantizar presencia venezolana en la confluencia de la triple frontera Venezuela-Brasil- Guayana Inglesa.
Al asumir la tarea de estafeta o mensajero del grupo de Fronteras, le tocó ir a pie entre Tumeremo y Santa Elena de Uairén, para llevar y traer los "partes" de esa misión. Si bien los viajes iniciales duraban tres meses, él logró reducirlos a un tiempo de ocho días. En su afán de reducir esos tiempos, se apoyó en los indígenas de la región, de quienes aprendió sus costumbres y los dialectos taurepán, arecuna y kamaracoto, entre otros. Con una extraordinaria facilidad para los idiomas, tenía nociones del inglés por las influencias antillanas de El Callao y por la presencia en la zona de mineros Guyaneses.
Igualmente el contacto con brasileros, lo llevó a dominar con fluidez el portugués, que se habla comúnmente en la frontera con el Brasil.
En esa tarea de acortar y enderezar las rutas en entre Tumeremo y Santa Elena de Uairén, descubrió los pasos más angostos de los ríos y quebradas, conoció a plenitud la flora, fauna y pesca de la zona. La llegada de los vuelos aéreos, le impidieron bajar los tiempos mucho más, pero el título de "baqueano" ya estaba garantizado. Ese título, le serviría para apoyar a los proyectistas en los trazados de la carretera de El Dorado a Santa Elena de Uairén.
En 1945, se casó con Pastora Maneiro con quien procreó seis hijos, cinco varones y una hembra. Las condiciones sanitarias de la época y de la zona hicieron que Pastorita contrajera tuberculosis y Enriquito no dudó en ponerla en manos de la ciencia médica de la capital de la república. Los dos mayores hijos de dos años y meses y el otro de meses apenas serían por cinco largos años compañeros de vida de Enriquito.
Salir de Santa Elena implicaba hacerlo por avión. Era un vuelo de casi dos horas, en un bamboleante DC-3 hasta Ciudad Bolívar. Llegar a Caracas sumaría más de 12 horas adicionales, en calurosos autobuses que llegaban a algún lugar de la caraqueña avenida San Martín. Ese trayecto ida y vuelta, se hizo muchas veces para visitar a la paciente y de paso aprovisionarse de curiosas herramientas como las limas, para el desbaste y afinado de las puntas de flechas y anzuelos de sus amigos y protegidos indígenas. Nylon de pesca, guarales para chinchorros y atarrayas y muchas otras cosas más.
La frontera tiene sus propias circunstancias. El contrabando, el tráfico ilegal de personas y mercancías. Temprano entendió, que para los indígenas no existen fronteras y debió convencer a las demás autoridades de esa realidad.
La Gran Sabana, zona minera por excelencia, también tenía sus contradicciones. Controlar la minería ilegal en las zonas que no eran de libre explotación, lo obligaron a hacer gala del manejo equilibrado y equitativo, manejado entre su autoridad y su humanitarismo.
Común fue verlo asumir el rol de primera autoridad militar, en conjunto con las demás autoridades civiles, eclesiásticas y fuerzas vivas del poblado. Así mismo se le veía compartiendo en las "malocas" o aldeas indígenas con una totuma de kachirí (bebida alcohólica fermentada a base de yuca), en las celebraciones especiales.
Fue un autodidacta que recurrió a la mecanografía para comunicarse por escrito, pues, "tenía la letra muy fea"; como él mismo lo decía. Los manuscritos donde narraba sus viajes, travesías y andanzas por la Gran Sabana están desaparecidos o archivados en algún lugar, donde ojalá puedan ser recuperados y publicados.
El cuatro de agosto de 1962, fue condecorado con la Cruz de la Fuerzas Armadas, en su tercera clase, por el entonces presidente de la republica Sr. Rómulo Betancourt.
La mañana del 29 de marzo de 1971, con 58 años de edad y disminuida su agilidad, por sus casi 100 kilogramos de peso y una doble fractura de las vértebras lumbo-sacras, acontecida en otro accidente vial en los años sesenta; y ante el percance de la pérdida del control del camión donde se trasladaba decidió saltar. Salto que no fue lo suficientemente lejano y cayó debajo del camión que le quitó la vida. Así se cerraban 35 largos años de servicio a la Patria, Guardia Nacional y a su comunidad.
Sus restos, reposan en el mausoleo de la Guardia Nacional en la ciudad de San Félix de Guayana. Un cortejo fúnebre de aproximadamente un millar de personas, acompaño a una caravana de cientos de vehículos, trasladando sus restos, hasta su última morada, donde se rindieron los honores militares y civiles, además por sus hermanos perteneciente a la Gran Logia Masónica “Bolívar y Sucre” de San Félix.
Le sobrevivieron 14 hijos y tres criados: Margarita, Efrén, Orlando, Naulinde, Nidia, Eloy, Otto, Lino, Hernán, Julieta, Winston, María Delvalle, Gregorio y Felícita. Además Hatueliam Zamora, Antonio Fernández y Luis Oliveira; criados y amados como sus hijos.
Desde marzo de 1979, el comando de la Guardia Nacional de Santa Elena de Uairen lleva el nombre de “Enrique Jansen Zamora”, para honra y orgullo de quienes los conocieron, especialmente de sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares.
En este año, año centenario de su nacimiento, renovaremos su recuerdo y donaremos al cuartel de Santa Elena de Uairén una foto suya donde orgulloso de su vida, su obra y su condecoración será visto por sus compañeros de armas y por los visitantes.
Esta es la historia contada y confiada a Baluartes, por los familiares de Enrique Jansen, un intrépido sargento de la Guardia Nacional, quien hizo del sur inmenso territorio del estado Bolívar, su zona de trabajo y desempeño. Una labor ardua y extenuante, con el compromiso de servirle a la patria y la comunidad, manejando sabiamente la autoridad y el humanismo. Dios le tenga en su gloria. Escrito y graficas provenientes de la familia Jansen Maneiro, especial para Baluartes.







En memoria de Gladys Andrade de Chacón: Un pilar de Tumeremo



En memoria de Gladys Andrade de Chacón: Un pilar de Tumeremo


Hoy, 12 de septiembre de 2025, Tumeremo se viste de luto para despedir a una de sus hijas más ilustres, Gladys Andrade de Chacón. Su partida deja un inmenso vacío en el corazón de la comunidad, pero su legado perdurará en cada rincón de esta tierra a la que tanto amó y por la que tanto luchó.

 

Maestra y Líder Social

  • Maestra de vocación: Gladys dedicó su vida a la enseñanza en Tumeremo, formando a generaciones de estudiantes y dejando una huella imborrable en la comunidad.
  • Organizadora de las festividades de San Antonio de Padua: Como devota, fue una de las damas que organizaba la tradicional celebración del 13 de junio, encargándose de la consagración de la Capilla de San Antonio.

 

Visionaria del Progreso

  • Fundadora del Club Social El Nuria: Junto a su esposo, Don Pánfilo Chacón, tuvo la iniciativa de crear este club, un centro social que se convirtió en un punto de encuentro vital para el pueblo de Tumeremo.

 

Liderazgo Político y Creadora del Municipio Sifontes

  • Secretaria General de Acción Democrática (AD): Ocupó este cargo, demostrando su liderazgo dentro de la organización política.
  • Miembro del Comité Pro-Distrito Sifontes (1982): Formó parte de la directiva de este comité, cuya misión era lograr la creación de un nuevo distrito, separado del Distrito Roscio. Su trabajo fue crucial para impulsar la iniciativa.
  • Receptora de la comisión de AD (1982): Recibió a los miembros del Comité Ejecutivo Seccional de AD, incluyendo al diputado Carlos Lee Guerra, y expuso la necesidad histórica de elevar a Tumeremo a la categoría de distrito.
  • Miembro de la Comisión Organizadora del Distrito (1983): Tras la creación oficial del Distrito General Domingo Antonio Sifontes, Gladys fue designada miembro de la comisión organizadora para planificar y organizar el naciente distrito.
  • Concejal del Concejo Municipal (1984-1989): Fue elegida concejal por el partido Acción Democrática, sirviendo a su pueblo con la misma dedicación y honestidad que caracterizó toda su vida.

 

Gladys Andrade de Chacón no fue solo un nombre, fue un símbolo de lucha, de servicio y de amor por Tumeremo. Hoy la recordamos como una maestra ejemplar, una líder incansable y una defensora de su gente. Su memoria vivirá en las calles, en las escuelas y en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.

Descansa en paz, querida Gladys. Tu pueblo te honra y te recordará por siempre.









Tomás Rafael Yépez: Un munícipe indomable...Remembranzas tumeremenses...

 Remembranzas tumeremenses...

Tomás Rafael Yépez: Un munícipe indomable...
Cronista Oficial de Sifontes
C.N. P 24.420
Tomás Rafael Yépez, fue un servidor efectivo del Municipio Sifontes. Es que estuvo tanto tiempo sirviendo al municipio en distintas posiciones, aún cuando su figura física no se encuentra en el mundo terrenal, la gente lo sigue relacionando como un hombre que dedicó parte de su vida en defensa del desarrollo de Tumeremo.
El año de mil novecientos ochenta y dos, junto a Ventura Anzola, Gladys de Chacón, Julio Vhalis Lanz, Luis Manuel Girón, Rafael Chino Velázquez, Zoraida Vaccaro, José Arquímedes Álvarez, Mauro José Rivas Gonier, Carmen Dolores de Yépez, Ernesto Colina Viña y Catalina Herrera, conforman el Comité Pro Distrito Sifontes, con el fin de solicitar ante la Asamblea Legislativa del Estado Bolivar la elevación de Tumeremo a la categoría de Distrito.
En efecto, se desempeñó como miembro de la otrora Junta Comunal, concejal para ser finalmente, Presidente del Concejo Municipal. Valga recordar que fue uno de los últimos presidentes municipales, porque inmediatamente después, vino una reforma jurídica que modificó todo y en lugar de presidente municipal, existe ahora la figura del Alcalde

Aunque no nació en Tumeremo, sino en un caserío de Upata, municipio Piar del Estado Bolívar, los lugareños lo admitieron como un coterráneo más...
Yépez, El Cronista...
Tomás Rafael Yépez, fue investigador de la historia pueblerina, un reservorio del anecdotario local, presto siempre con una sonrisa a flor de labio o con la rigidez que determinan el tema que le expusieran.

Un andarín de paso corto...
No obstante, para algunos, Yépez fue un andarín de paso corto, él contaba otra cosa. Se regocijaba expresando que cuando niño siendo arriero, acompañó a su padre, caminando desde Tumeremo hasta Brasil. Conducían un lote de toros que les servía de alimento durante la travesía.
En la frontera con Brasil, cambiaban toros por caballos. Productores brasileros tenían abundantes caballos y poco ganado bovino y necesitaban carne para alimentarse...los Yépez necesitaban caballos para el transporte doméstico.

De esa forma se convierte el personaje en un andarín que deja leyendas, porque como él mismo en una ocasión lo relató: “cuando llegamos a Santa Elena de Uairén, después de treinta días de camino, con hambre y maltratados por el cansancio encontramos que el pueblo tenía un aspecto de caserío. Una sola calle para entrar y una para salir y apenas un puñado de ranchos ocupados mayormente por indígenas de la etnia pemón. Pero eso no fue todo.
De Santa Elena seguimos hacia Icabarú, ciento treinta kilómetros de camino totalmente accidentado, siempre bordeando la frontera con Brasil. Muchos de los toros y caballos que llevábamos se fueron quedando accidentados en la ruta. En las pendientes y bajadas, los animales hundían sus patas en el barro y algunas raíces de árboles los atrapaban y teníamos que dejarlos para que murieran. Si el accidentado era un toro y carecíamos de comida, lo sacrificábamos comíamos y si nos quedaba capacidad en los guayares, el resto de la carne la echábamos al hombro. En resumen, “echábamos un mes y pico para llegar y para regresa echábamos pico y medio”.

El gusanillo de la política...
A raíz de la entrada del actual sistema democrático, a Yépez le picó el gusanillo de la política. Se inscribe en AD y fue tan activo en la política que en esa oportunidad propició cambio en la conformación ideológica del municipio. Siendo un hombre joven entra en la política entendiéndola y actuando sin pérdida de tiempo.

El mayor problema que se le presenta, lo constituía el hecho de que la mayoría de la población era de afiliación del partido Unión Republicaba Democrática (U.R.D.).
Santos Rebolledo, quien para ese entonces se desempeñaba como Secretario General Seccional de Acción Democrática del Estado Bolivar, le prometió que se abocaría a implementar una política de acercamiento con la comunidad, cuyo objetivo era la captación de nuevos militantes, asegurando que haría cambiar esa conformación política y el pueblo seria adeco.
Regresó presuroso a Tumeremo y como tenía las primeras funciones tanto del Gobierno de Bolívar como de la Junta Comunal, inicio una campaña, casa por casa de los urredistas, a quienes le fue pidiendo que renunciaran al partido que le entregaran el carnet del partido.
Así lo hicieron y al poco tiempo llamó a la dirigencia adeca de Ciudad Bolívar que viniera, qué les tenía un buen regalo. Llegaron los dirigentes de aquel entonces y medio de una asamblea, extrajo de un saco cientos de carnet de URD y al colocarlos sobre la mesa, les dijo que eran las renuncias al partido amarillo y que ese grupo de personas ya las había inscrito en AD.

Pero la misma política le hizo una mala jugada.
Dentro del sistema democrático siempre hay contrariedades internas y externas. El partido AD en que militaba entró en crisis. La dirigencia regional le empezó a quitar el poder a Yépez, alegando que no cogía línea, a lo que juguetonamente le contestaba: “es que no me dan tono” .
La crisis llega al Concejo Municipal y la cúpula adeca determina que Yépez no podía ser reelecto como presidente, pero Yépez aspiraba a ejercer otro periodo.
El día de la elección fue lo más tormentoso, porque la dirigencia sospechaba que el candidato no atendería las instrucciones del partido.
Tratando de cortar por lo sano, trasladaron al Concejo Municipal, el Tribunal Disciplinario de AD y tan pronto, Yépez desobedeció las instrucciones del partido el tribunal resuelve expulsarlo sin expediente ni fórmula de juicio alguno.
Vinieron distintas administraciones municipales, y gubernamentales, pero este personaje no mostró interés en seguir en el servicio público. Estando alejado de la política a veces comentaba entre amigos “yo sigo siendo adeco” .
Yépez, fue un político que supo manejar con tino las innumerables veces que se presentaban conflictos en ese ambiente llamado política. Siempre mantuvo un temperamento de cordialidad, profundizando los ideales democráticos que como norma fue su norte
Durante su gestión como presidente del Concejo Municipal de Sifontes, logra el apoyo del presidente de la Corporación Venezolana de Guayana el Ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, y cristaliza la construcción del Campus Escuela La Salle y el Liceo Monseñor Francisco Javier Zabaleta, obras emblemáticas de Tumeremo.

La edad de Matusalén...
Tomás Rafael Yépez, fue una persona con una particularidad muy especial, por cuanto su fogosidad humorística así lo identificaba, cuando alguien le preguntaba por la edad, entre risas y con esa elocuente jocosidad contestaba: “mire compañero soy más viejo que Matusalén, estoy pisando los cien años”.
Aseguraba haber nacido el siete de marzo de mil novecientos veinticinco en un caserío de Upata, haciendo la salvedad que su presentación ante el registro de la prefectura se efectuó cuando ya había cumplido tres años y por equivocación lo registraron como si hubiese nacido ese día. Error que nunca logró solucionar.

De Tumeremo a Puerto Ordaz...
Resolvió mudarse para Puerto Ordaz, donde fijó su residencia, junto con su esposa Carmen Dolores Silva de Yépez, conformado por su núcleo familia.
El fallecimiento de su esposa, le produjo una nostalgia que lo entristece, sin embargo, su espiritualidad se fortifica aceptando el precepto masónico que señala: “habitamos este mundo, tarde o temprano lo dejaremos”
El viejo roble enfermo y debilitadas sus fuerzas vitales contribuyeron para que su espíritu lentamente se fuera disipando como la brisa mañanera que envuelve las cristalinas y caudalosas aguas del Caroní.
Como la gran mayoría de los hombres buenos y probos, a la una y cincuenta minutos de la tarde del día quince de agosto del dos mil diecinueve, el querido hermano Tomás Rafael Yépez, el amigo, el hombre austero y sencillo, abandona el escenario de la vida para ocupar el lugar que le corresponde en la columna del Oriente Eterno...









El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan...

  El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan... By Rafael Velazquez Rafael Velazquez CNP 24.420 Allá en las tierras agrestes de...