Reminiscencias tumeremenses...
Un histórico caserío llamado El Corozo...
El Corozo en el siglo pasado, fue uno de los caseríos de Tumeremo,que simboliza la auténtica cadena que conforman la historia pueblerina. De esta manera podemos esquematizar que El Corozo es uno de los sectores que nos permite viajar a otros tiempos.
El Corozo, cómo toda población de aquella época,tenía su centro de influencia social, económica, y cultural,aunado a la explotación del balatá,y el descubrimiento de grandes yacimientos auríferos en la zona de Bochinche, Botanamo y Guarampin.
Su ubicación geográfica lo favoreció para que en el pequeño pueblito se establecieran empresas balateras, procesadoras de maíz, arroz, y otros rubros, que aportaron para que El Corozo se convirtiera en un núcleo comercial de gran importancia para la zona del Yuruari, y otros pueblos del Estado Bolívar.
Contaba con una Iglesia, escuela, cementerio,una farmacia,y un comisario, quien era la persona que representaba a la primera autoridad civil de Tumeremo...esa representación policial la ejercía Luciano Mendire ,hombre de confianza del Jefe civil, para ese entonces General Alamilla Ramos.
El Corozo con una sola calle,entrada, y salida, los conductores de carro de mula que viajaban a otros lugares, obligatoriamente, tenían que hacer parada para desayunar o almorzar, y luego de un fugaz descanso continuar la marcha.
Casas humildes techadas de palma carata, otras con techo de zinc que eran las de comercio, tiendas, y pulpería donde los pulgueros, y mineros tomaban el trago, y las casas de familias principales de El Corozo.
Muchas fueron las personas con méritos, y prósperos que se establecieron en el pujante pueblito llamado El Corozo, y debido a sus propios recursos, lograron obtener un nivel económico sustentable... entre ellas, la familia Silva, en cuya casa funcionó una escuela dirigida por el maestro Avelino Rodríguez. Pedro Vallés, empresario del balatá; los hermanos José y Pedro Aristeguieta,nativos de Calabozo, quiénes instalaron una trilla, donde procesaban maíz, arroz, que posteriormente eran comercializados en Upata. y San Félix... José Antonio Jiménez, dueño de una concesión minera en Bochinche, los Arevalos, dueños de un ingenio, donde producían papelón y panela Daniel Belisario, quien impartía clases de música, Inglés y francés; Manuel Cordero, y su esposa Josefa Fuenmayor, eran propietarios de un fundo agrícola.
De esa forma el floreciente pueblito de El Corozo fue avanzando vertiginosamente ,su creciente desarrollo comercial fue productivo ubicándolo como un sector de gran importancia para Tumeremo.
Mis abuelas Nicomedes, Clara Velázquez, y América Velázquez, (mi madre); eran dueñas de una Posada donde los viajeros, y conductores de carros de mula,hacían un paréntesis para el descanso, y degustar un suculento sancocho de gallina. En la Posada de mis abuelas llegó a pernoctar José Rafael Figarella, mejor conocido como El Bachiller Figarella,quien en esos días delimitaba los ejidos de Tumeremo.
Un buen día se presentó, y le dijo a mi madre ¡Caramba América, aquí traigo este cordoncito para que me preparen un sancochito! (el cordón es el lomo del ganado). El Bachiller se fue al caney, en una poltrona se acostó a reposar, ordenándole a su asistente, ¡mira Joseíto, tráigame el racimo cambur que está en la mula para amortiguar, mientras esperamos el sancochito!
El Bachiller Figarella era un hombre con un voluminoso cuerpo,al parecer sufría de bulimia nerviosa que le producía un apetito desenfrenado. Una vez que estuvo el sancocho,fue llamado a comer, y en un canaris grande le fue servido el deleitable preparado.
Una Iglesia en El Corozo...
Los habitantes de El Corozo eran católicos. y fervientes devotos de la Virgen Nuestra Señora de Belén, por iniciativa de un grupo de personalidades construyen una Iglesia, y de esa manera honrar a la madre del Crucificado de Galilea.
La Iglesia fue construida en la parte izquierda de la calle principal, y al frente instalaron una cruz que llamaron El Calvario, y todos los tres de mayo de cada año celebraban las festividades en honor a la Santísima Cruz.
Por cierto, que la histórica Cruz, ícono que representa parte de la historia de El Corozo, un buen día fue derrumbada, cuya destrucción contribuyó a esfumarse, parte de la historia de ese poblado.
Concluida la construcción del Templo, fue dotado de una imagen de La Virgen de Belén, un crucifijo, y demás ornamentos requeridos para la liturgia. Jubiloso el pueblo por haber logrado tan importante obra, la feligresía solicitó a la Diócesis de Guayana, que la Virgen de Belén fuese elegida Patrona de El Corozo, pedimento que fue aprobado. El 26 de enero de 1918, el párroco de Tumeremo Fray Alvin procedió litúrgicamente a consagrar la Iglesia. Ese día se desarrolló una extensa programación, misa solemne, bautizos, comuniones, culminando los actos, con el recorrido por la calle principal de la Santísima Virgen Nuestra Señora de Belén.
El fuego consumió la Iglesia...
Una madrugada los vecinos fueron sorprendidos cuando percibieron que las llamas consumían el Templo, los esfuerzos fueron inútiles, el fuego consumió en su totalidad la estructura. Solamente quedaron en el altar la imagen de Nuestra Señora de Belén, y un crucifijo que no fueron afectados por las llamas. La feligresía consideró que se había producido un milagro.
- Construyen una Capilla...
La feligresía coroseña de inmediato procedió a construir una Capilla en el mismo lugar donde se ubicaba la anterior Iglesia. Esta Capilla fue sufriendo los rigores del tiempo, y en la administración del Alcalde Carlos Chancellor Ferrer, construyen la actual Capilla de El Corozo.
Un cura ordenó cambiar de Patrona...
En el año 2006, el párroco de Tumeremo, sin consultar con los habitantes de El Corozo, tomó la decisión de sustituir a la Virgen de Belén como Patrona de El Corozo, y en su defecto designó como nueva Patrona de esa popular barriada a Nuestra Señora de Coromoto. Lo cierto fue que ese cura de una forma inconsulta, y de un solo plumazo desapareció gran parte de la historia de El Corozo.
No se justifica que alguien por el mero capricho, y sin tomar en cuenta la voluntad de la feligresía, tome decisiones contrarias que afecten el gentilicio pueblerino. Por decisión del clérigo el crucifijo fue reubicado en el centro del altar de la Iglesia Nuestra Señora de Belén, donde actualmente es venerado por la feligresía católica de Tumeremo.
Desaparece el cementerio.....
El camposanto donde reposa buena parte de los antepasados de El Corozo, y de Tumeremo, ha venido sufriendo los embates de la destrucción sumado a la falta de conciencia ciudadana.
En ese sagrado lugar existieron algunas tumbas que datan del año de 1860; evidenciándose, que el cementerio de El Corozo representa la realidad antropológica de un patrimonio natural, que requiere su recuperación con el fin de preservar la historia tumeremense.
Un boxeador llamado El Miura Monagas...
El Corozo es un pueblo con un arraigo histórico. Allí nació Luis Monagas Conocido como El Miura Monagas, fue un destacado boxeador. Su recia pegada,producía un fulminante nocaut...la prensa nacional, para ese momento, lo consideró como el pegador más fuerte con la mano derecha que ha tenido Venezuela.
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