EL INOLVIDABLE BAUTIZO Y LA FAMOSA MARIQUITA
El bautizo es una celebración muy importante en la cultura venezolana. Es el primer y más importante evento dentro de la Fé Católica y se invita a toda la familia y amigos a participar en este sacramento. El primer paso es escoger a los padrinos. La relación de los padrinos con los padres es, por lo general, muy cercana, aunque nunca falta la ocasión en la que se escoge a los padrinos por alguna razón política o de interés.
Las personas, al aceptar ser padrinos del bebé, se comprometen a cuidar del ahijado, en caso de que le falten los padres y también se comprometen a guiarlo en la fe católica y en la vida. La ceremonia comienza con una paraliturgia en la que los padrinos, los padres y los invitados presentan al bebé (en algunos casos niños más grandecitos), quien lleva un ropón, ante Dios, pidiendo que se acepte a la criatura como hija/o de Dios.
En Venezuela era muy común la famosa mariquita. El o los padrinos al salir de la iglesia lanzaban monedas, mayormente mediecitos al suelo y todos los niños corrían a recogerlos. Tuve la oportunidad de participar en este tipo de eventos en la vieja Iglesia de San Félix de Guayana. Una época genuina, noble y puritana.
!Chamo, esa vaina era un sueño, esperar a los padrinos que salgan de la iglesia para recoger las monedas que lanzaban al suelo-eso era algo tan puro, lleno de nobleza, un acto que encierra tantas imágenes y valores que jamás se olvidan¡.
Por cierto mi padrino fue el Dr. Delfín Marval connotado y querido médico que vivió cierto tiempo en San Félix, un estadio deportivo lleva su nombre en Cumaná, fue un destacado político-compañero de partido de papá, mi madrina Inés de Rojas (Campamento Palúa), ambos duermen el sueño eterno, Dios los cuide. Hoy en día este evento no tiene la misma prestancia y solemnidad del pasado, el modernismo poco a poco lo obnuvila.

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