Homenaje Postumo a nuestro Cesar Pieraldi González, hijo de Tumeremo, que lamentablemente
falleció y nos dejó el martes 16 de abril de 2024, a la edad de 79 años, en la
Ciudad de Caracas.
Era hijo del señor Julio Pieraldi quien
fue agente de la Línea Aeropostal
Venezolana, cuando funcionó en Tumeremo en la década de los años 50 y Edith González de Pieraldi.
Fue nieto
de Miguel Emilio Palacio Viso (1849 -1931), ícono de la minería del siglo 19 en
el Territorio Federal de Yuruari, Venezuela.
En el
año 2023 se formó el grupo de WhatsApp “Mi Querido Tumeremo 235 años”, donde él
formaba parte y nos contó anécdotas del
Aeropuerto de Tumeremo, donde iba con su padre:
EL AEROPUERTO DE TUMEREMO.
Con respecto a los
aterrizajes nocturnos, en el antiguo aeropuerto de Tumeremo, les cuento que al principio de la década de
los años 50 del siglo pasado, mi viejo, Julio Pieraldi era el agente de la
Linea Aeropostal Venezolana, que aterrizaba en Tumeremo varias veces a la
semana, en su dirección hacia las poblaciones de la Gran Sabana.
Los aviones de Linea Aeropostal Venezolana, eran los conocidos DC3 de la época. Yo solía
acompañar a papá al aeropuerto, cosa que me agradaba demasiado, y vi aterrizar
muchos DC3 y descargar de ellos abundantes barriles de acero, más de lo normal
y su acopio muy cerca de la caseta de pasajeros y restaurante del aeropuerto,
que operaba Rafael Sifontes. Eran muchos
barriles, más de lo normal o acostumbrado. Pues siempre hablan barriles desde
donde se surtían de combustibles los aviones DC3.
Un día empiezo a notar que papá empieza a asistir con
bastante regularidad al aeropuerto pero en horas nocturnas. Y algunas veces yo
iba con él. La primera noche que asistí observe que a todo lo largo y por ambos
lados de la pista estaba alumbrada con
lámparas que resultaban ser de carburo. Mi
sorpresa fue que al rato
empezaron a aterrizar decenas de aviones militares de una sola hélice y con dos
pilotos vestidos de militar y con pistola en el pecho. Esos militares no
hablaban en español sino en un idioma extraño
para mí, que resultó ser portugués. Uno de ellos se acercaba y le
entregaba a mi papá una orden escrita, y el viejo daba la orden para cargar
combustible al avión. Resulta que Brasil había comprado a USA aviones cazas,
sobrantes de la Segunda Guerra Mundial, y que en su pase hacia Brasil cargaban
gasolina en Tumeremo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario