La Plaza Bolívar de Tumeremo, fue construida en el año de 1923 por el Presbítero Jaime Olivera, párroco de Tumeremo, construcción impulsada, y financiada por un grupo de ilustres ciudadanos de la sociedad tumeremense, y miembros de las Respetable Logia Dios y Patria de Tumeremo, entre ellos el Dr. Matías Carrascos, Carlos Rosales, Vicente Latorraca, Miguel Ángel González, Cipriano Fry Barrios, J. Yánez Delgado y Presbítero Jaime Olivera.
Es importante señalar que el pedestal fue construido por Miguel Odreman y Ernesto Pizarro. El busto del Libertador Simón Bolívar fue esculpido por el artista italiano de apellido Garibaldi, y donado por las mismas personalidades ya mencionadas Miguel Odreman y Francisco Pizarro.
Centro cultural de Tumeremo
Desde la década de los 40 la Plaza Bolívar de Tumeremo, se convirtió en el centro cultural y escenario para la sociabilidad tumeremense, no solo por constituir el espacio recurrente para las festividades cívicas y religiosas.
La retreta o música de gala y fuegos artificiales, formaban el sitio por excelencia donde se desarrollaban las tertulias pueblerinas, sino también, porque en su alrededor se establecieron una series de instituciones que determinaban en gran medida la vida cotidiana de Tumeremo y la entidad, la sede de la prefectura, la junta comunal, el juzgado, la iglesia, la casa del general Domingo Antonio Sifontes, el cine Victoria, la casa de don Miguel Odreman, donde instaló un telescopio y descubrió una estrella, y en honor al Libertador la bautizó con el nombre de Simón Bolívar.
José Figarella, dueño de un botiquín ubicado frente a la plaza Bolívar, denominado “El Puñado de Rosa”, poseía en su local un radio, muchas personas acudían todas las tardes a escuchar los reportes de la segunda guerra mundial. La multitud de personas que se apersonaba a enterarse de las noticias hizo que el espacio ya no era apto para recibir a tanta gente, Figarella, resolvió instalar frente al redondel de la Plaza Bolívar, una corneta, para que el gentío se informara del acontecimiento bélico, cuyo reporte era transmitido por la emisora BBC de Londres.
Carnavales, Retreta y Baile popular
Los carnavales, semana santa, las fiestas decembrinas, y patronales, eran fechas llenas de expectativas, esplendor, y de grandes acaecimientos, sobre todo las fiestas patronales en honor a la Excelsa patrona Nuestra Señora de Belén, donde el hombre y la mujer tumeremense lucían sus mejores galas, ocasión esta para que la Plaza Bolívar, se convirtiera en el núcleo cultural del pueblo.
Los días sábados y domingos, se presentaban actos culturales, y como de costumbre, la llamada retreta, amenizadas por la banda musical de Juan López y su violín, al cuatro Cayetano, y Tabare, las guitarras de maestro Calicón, y Federico, las sonoras maracas de Ramón Delgado, a la mandolina el extraordinario músico conocido como El Cieguito, quien al son de sus melodiosas notas hacía estremecer al público asistente, y para divertir no podía faltar las coplas de Juan Marchan, y los corridos de Roseliano Reyes. (fuente: Tumeremo, tierra de leyendas, Ángel Gonzales Rivas)
La plaza Bolívar, era el sitio escogido para realizar el llamado “baile popular”, incluido en el cronograma festivo en honor a la patrona de Tumeremo.
Llegada la hora prevista, ocho de la noche, los organizadores designaban un jurado que asumiría la responsabilidad de otorgar en metálico el premio a la mejor pareja que sobresaliera en el baile. El jurado lo constituían distinguidas personalidades, entre ellos dos finos liricos guayaneses Matías Carrasco y Alarico Gómez quienes, con su delicada filología y brillante ingenio, hacían más pomposa y sensiblero el bailoteo.
En ese ambiente de alegría y colorido, daban inicio al espectáculo con todo furor, los músicos se lucían con increíble destreza, sus habilidades artísticas.
El cuadrilátero de la plaza era circundado por el público, atentos como el Negro Carlos, bailaba un sabroso merengue con la mulata Aniceta, mientras que el popular Manuelito Salazar, al compás de la música movía con frenesí su extergenio con Luisa González, y en medio de ese bailoteo que estremecía a los bullangueros participantes, se escuchaban los gritos del público “así es Aniceta, menéate y dale duro que es tuyo”, otros gritaban “Luisa lo tienes listo, quiébralo”.
La Plaza Bolívar, simboliza la remembranza histórica de Tumeremo, por lo que se hace necesario impulsar, su conservación, preservación y enriquecimiento cultural, personificando el patrimonio tumeremense, lo que se hace necesario que la acción activa de las comunidades organizadas, e instituciones públicas y privadas, contribuyan al rescate y fortalecimiento de la memoria sociocultural de Tumeremo, y que permitan la profundidad del sentido de identificación y prosapia, que nos corresponde resguardar, y preservar dentro de ese histórico prototipo que encarna Tumeremo.
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