Remembranzas
Tumeremenses...
By Rafael Velazquez
Chino Rafael Velazquez
C.N.P.
24420.
LOS
FARMACEUTAS DEL PUEBLO...
Pedro
Cachutt Morales, aparte de ser empresario, actuaba como farmaceuta, en su casa
disponía de un consultorio.Personas de bajos recursos acudían a solicitar el
apoyo de este hombre que generosamente ayudaba a las personas de bajos
recursos, les suministraba medicamentos sin recibir pago alguno.
José
Ignacio Fajardo, Carlos Correa y Miguel Ángel Amiune, también ejercían las
funciones de farmaceutas y parteros,mujeres embarazadas acudían donde Amiune
para que las asistiera al parto. Mientras que Fajardo y Correa se dedicaban a
recetar y a la preparación de jarabes.
Cundo
alguna persona enferma, requería de sus servicios acudían a la residencia del
enfermo donde lo examinaban y recetaban. La consulta era totalmente gratuita.-
EL BRUJO
QUE DIAGNOSTICABA VIENDO ÉL ORINE...
Raimundo
Montenegro, así se llamaba, pero toda la comunidad lo conocía con El brujo
Yaguarin, era ampliamente conocido en toda la zona de Tumeremo, sus consultas y
presentimientos los realizaba viendo él orine del paciente. Su consultorio
estaba ubicado en el caserío El Chimborazo.
Una
conocida dama de la sociedad tumeremense, qué quiso burlarse de él, logró
conseguir una porción de orine de un burro, solicitó una consulta y le dijo:
“señor yo quiero saber si estoy embarazada”, Yaguarin observó detenidamente él
orine y le respondió: “si señora, ciertamente usted está embarazada, pero de un
burro”, la mujer quedó atónita con la repuesta de Yaguarin.
ESCUELA
MUNICIPAL DR. MIGUEL EMILIO PALACIOS...
Esta
escuela estaba ubicada en la calle Zea cruce con calle Páez, en la equina
conocida como La Rinconada, propiedad de César Peña.
Este centro
educacional comenzó sus actividades escolares a comienzos del año de mil
novecientos veinticinco Su director El bachiller Salomón Ferrer Rivas,
honorable tumeremense e insigne masón.
El nombre
de la escuela, fue un reconocimiento de la municipalidad de Tumeremo al Doctor
Miguel Emilio Palacios, destacado y prominente científico, natural de Calabozo,
Estado Guárico. El doctor Palacios, fue quien realizó los primeros estudios
geológicos en toda la cuenca del cuyuní.
Los
primeros egresados de la Escuela Dr. Miguel Emilio Palacios, fueron Miguel
Ferrer Rivas, Salomón Ferrer Rivas, los hermanos Cachutt, Federmán Ferrer, Fran
Bucarello, Vicente Perroni (hijo); Oscar El Poncho Zapata, Ángel El Guayanés
González, periodista y escritor.-
LOS MÚSICOS
DEL PUEBLO...
Los actos
festivos de Tumeremo eran amenizados por un selecto grupo de músicos,
integrantes de diferentes agrupaciones musicales que se encargaban de amenizar
las fiestas patronales, decembrinas y carnestolendas y todos aquellos eventos
sociales de aquella época.
La plaza
Bolivar y el cine Victoria era el epicentro cultural de Tumeremo, una variedad
de actos culturales se desarrollaban, siempre con la contagiosa y bullanguera
actuación del conjunto de Juan López y su violín, Ramón Delgado y Cayetano con
el cuatro, El Negro Oleaga con las maracas, Maestro Federico con su guitarra.
En otras
ocasiones las actuaciones de Nata y su conjunto. Colmenares con su fina flauta
y la presentación estelar de Pastrano, un efectivo de la GN, que compartía sus
actuaciones con Juan López, este extraordinario músico hacía gala con su
saxofón que hacia estremecer a los bailarines. en honor a Nuestra excelsa
Patrona la Virgen Belén, el extenso programa, dónde estaban incluido misa
solemne, procesión, y además carreras de caballos, concluyendo con una tarde de
toros coleados.
TOROS
COLEADOS...
El evento
correspondiente a los toros coleados se efectuaba en la calle, convertida en
una manga de coleo especialmente para el desarrollo de esta actividad.
La
totalidad de la calle era asegurada con una cerca de madera, cuyos tramos eran
amarrados con mecate. Al final de la calle Zea y Carabobo, preparaban el corral
donde permanecían los toros hasta el momento de comenzar las coleadas. Perucho
Vaccaro, Luis y Abel Perroni, Tomás Rafael Yépez, El Negro Ara, eran los
eternos rivales de las coleadas de toro.
Una tarima
debidamente decorada y confeccionada, y la presencia de bellas damas le daban
ese toque de alegría y jubilo y prestas para premiar y colocar la cinta al
destacado jinete, en prueba de haber logrado el mejor puesto como coleador. Un
acto que embellecía y alegraba las festividades patronales.
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