jueves, 5 de septiembre de 2024

Un tahur llamado el Cucaracho. Remembranzas tumeremenses...

Remembranzas tumeremenses...
Por Rafael Velazquez 
Cronista Oficial del Municipio Sifontes del Estado Bolívar. 

 Un tahúr llamado El Cucaracho...


En aquel Tumeremo donde la alegría se desbordaba y el machismo se desahogaba ante el reclamo de una vieja deuda, la controversia se resolvía con el revólver o la lanza, de esa manera se finiquitaba el problema de vieja data.

En Tumeremo, funcionaron reconocidos centros de apuestas donde el eje central era el desafío del naipe o el dado.

Cantidades de morocotas o napoleón florecían en las mesas de juegos. Tahúres y avezados jugadores se desenvolvían en ese ambiente donde se conjugaban la percepción de gallardía y machismo.

La habilidad prevalecía en el preciso momento de anunciar un topo a todo, muchas veces resultaba que uno de los dados estaba envenenado, y allí se originaba el impase cuyo desenlace no era otro que el reto

El Puñado de Rosa, estaba ubicado en la calle Miranda frente a la Plaza Bolivar, era uno de los centros de apuestas muy concurridos de Tumeremo. En una de las mesas del local se desarrollaba una partida de dado, dos veteranos jugadores, un conocido tahúr llamado José Figueredo, a quien lo apodaban El Cucaracho y Blas Donmar, nativo de Tumeremo

El juego en pleno desarrollo Cucaracho abre la salida y dice: línea de pase, Donmar le replica: ¡tiro a la salida…! Cucaracho grita ¡topo a todo! Le replica Donmar ¡coño ese dado está envenenado! Ambos jugadores cruzan fuertes palabras y surge el reclamo, Donmar le dice a Cucaracho ¡tú eres un tramposo!

La discusión toma carácter de desafío, Cucaracho reta a Donmar, los espectadores intervienen y logran calmar el ánimo de los exaltados jugadores. Cucaracho se retira del local, no sin antes amenazar a Donmar diciéndole: ¡estamos pendiente!

Eran las siete de la noche del 20 de diciembre de mil novecientos treinta y cinco, en el callejón de la Caratica, Cucaracho y Donmar se tropiezan y se origina el desafío. Las armas eran un colín en manos de Blas Donmar y una navaja barbera en las hábiles manos de Cucaracho

El ambiente nocturno y sepulcral de la noche obstaculizan la visualidad del encuentro feroz de dos hombres, y en medio de aquella retraída oscuridad se escucha la voz de Donmar que grita ¡coño me cortaste la cara! Mientras que Cucaracho le responde ¡carajo me sacaste las tripas! 

En aquella lobreguez solo se percibía el pujido de los rivales. Vecinos del lugar auxilian a los dos heridos y los trasladan al hospital Santa Rosa

Blas Donmar con una cortada en la cara que le afectó el ojo izquierdo, mientras que Cucaracho quedó inválido de los dos brazos. De esa manera se dilucidó una vieja rencilla producto de una mala jugada de dado.

El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan...

  El asesinato del General Pedro José Fernández Amparan... By Rafael Velazquez Rafael Velazquez CNP 24.420 Allá en las tierras agrestes de...