Remembranzas tumeremenses...
En Tumeremo se cambian costumbres,culturas y hábitos...
Por: Rafael Velazquez Chino Rafael Velazquez Velazquez
Cronista Oficial de Sifontes...
CNP 2440
Lo cierto es que el Tumeremo de antaño continúa transitando por una vereda con muchos vericuetos. Es ineludible anteponer ese criterio revanchista donde la política juega un papel desglosado de enfrentamientos estériles, cuyas pugnas comprometen el bienestar social del pueblo.
Tumeremo, actualmente tropieza con un acontecimiento inusitado, al pasar de un pueblo pastoril, cuando sus habitantes vivían del pastoreo de bovinos, caballos, ovinos y caprinos, así como de los cultivos agrícolas, enraizando las familias a una convivencia de marcada amistad.
Hasta tiempos recientes, el pueblo en general llevaba una vida familiar compartida, sin violencia ni egoísmos. Era un pueblo verdaderamente vivible, atrayendo gente de bien, fundando distinguidas familias, dejando como testimonio patrimonial, apellidos distinguidos, algunos de los cuales fundaron núcleos familiares fuera del pueblo, extendiendo así el abolengo tumeremenses.
Hoy en Tumeremo y en los campos, la idiosincrasia se viene transformando radicalmente. Se cambian costumbres, culturas y hábitos.
Los campos se están quedando solos. Las pocas ganaderías y explotaciones agrícolas que subsisten, se encuentran sin trabajadores. Aunque los productores vienen mejorando los incentivos para la mano de obra, no encuentran trabajadores para contratarlos. La respuesta que se encuentra en cualquier lugar, dentro y fuera de Tumeremo, es que los tradicionales obreros agrícolas se han marchado hacia las minas de oro, atraídos por los altos precios que hoy tiene este metal.
Tomando en cuenta que buena parte de la población, especialmente la joven se va a la mina, a probar nueva suerte, y admitiendo que la cultura aurífera difiere mucho de la cultura agrícola y pecuaria, explica por sí misma, el evidente cambio que se observa en todos los niveles. La transición de una cultura a otra, infiere motivaciones conflictivas, ambiente este que se complica con la compleja situación política que vive el país, de la cual los habitantes de Tumeremo no podemos ser indiferentes.
Sin embargo, podemos entender que la conflictividad que vivimos, se inserta en los procesos históricos que tienen que vivir los pueblos y los países, cuando se proponen avanzar y desarrollarse.
No se concibe que un pueblo, a través de los años, lleve un nivel de vida de mucha tranquilidad o de mucha violencia, tiene que vivir etapas, dándose el caso de los pueblos que aprenden del sufrimiento. El conflicto que vivimos hoy, para el cual no estábamos preparados, tenía que presentarse algún día.
Resulta interesante que un pueblo viva sus etapas, con sus propias características que cada una le imponga, implorando la adopción de un importante grado de comprensión y tolerancia. Y como lo define una enseñanza del optimismo: “Tumeremo No te rindas.
Tumeremo, requiere de una visión mística del futuro y por supuesto que la politiquería de oficio inspire la confianza que el pueblo exige en estos cruciales momentos, cuando la situación económica se ha constituido en un problema de Estado.



